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dissabte, 3 de desembre del 2011
dijous, 24 de novembre del 2011
"Dejo que el mundo crea que me está ganando, pero..."
Tengo 63 años. Nací en Palma y vivo en Tiana. Tengo cinco hijos de cuatro mujeres: Pauet (40), Caïm (37), Angel·led (30), Pròsper (19) y Llull (9), y cuatro nietos. Soy antisistema. Creo en Gaia, la madre Tierra. Los actuales 'indignados' son herederos de los hippies.
¿Antisistema?
La democracia es un engañabobos. Ya ni los pueblos eligen a sus gobiernos: los eligen los mercados.
¿Tiene alternativa?
Sí: el referéndum continuo. Para todas las decisiones: zonas verdes, semáforos, impuestos..., cualquier cosa.
No sé si esto sería viable.
Los ordenadores permiten referéndums on line: el Estado sería un programa informático que emitiría las decisiones emanadas de la mayoría. Y todos a acatarlas, ¡sin miedo!
Saldría aprobada la pena de muerte.
Pues a aplicarla. Pero con una buena escuela para dar una buena educación humanista.
¿Es optimista?
Estamos en plena mutación de la especie. Somos cyborg, medio biología y medio máquina... Y aún nos regimos por desfasadas filosofías y religiones... Esto cambiará.
¿Por qué?
Hoy la codicia capitalista impone un sistema inmoral que puede cargarse el planeta. Hay que establecer una nueva civilización.
Adelánteme algo.
Nos reconciliaremos con nuestra naturaleza, con nuestra biología, con el parto natural...: ¡volveremos al paraíso!
¿En qué consiste el paraíso?
En jugar. ¡Ya tenemos máquinas: que suden y sufran por nosotros! Nosotros, ¡a jugar!
¿Sigue siendo usted un hippy?
Sí.
¿Quedan muchos?
Lo son quienes se acercan a la naturaleza, rechazan la acumulación de dinero...
¿Cómo se hizo usted hippy?
Quería huir de un mundo estrecho, de padres, de la apología del trabajo, el esfuerzo...
¿Qué tiene contra el esfuerzo?
Si algo me cuesta esfuerzo, prefiero no hacerlo.
¿Y qué hizo?
Me había casado (por la Iglesia) con Mercè Pastor, y nos escapamos juntos a Formentera. Corría el año 1969, y allí probamos la sustancia de la que tanto se hablaba, el LSD...
¿Y?
Mis esquemas mentales cambiaron. Fue justo entre mis discos Dioptria 1 y Dioptria 2.
¿En qué cambió usted?
Yo antes era un artistillo... Y tras eso entendí que la realidad era más amplia y mudable de lo que creía. ¿Y si todo era sólo ilusión?
¿De qué realidad venía usted?
De una adolescencia desesperada, rebotado con todo... Había sido escolanet, boy scout... todo impregnado por la Iglesia católica.
¿Qué pasó luego?
Vivimos un año en una comuna, en una torre del Tibidabo: acabé en prisión. Cuando salí, volvimos a Formentera, a una casita de La Mola, y allí vivimos cuatro años. Nacieron nuestros hijos Pauet y Caïm...
¿Quería usted ser padre?
Sí. Buscamos el parto natural, ¡y nos amenazaban con todos los males! Con la muerte de la madre, del niño... Ni caso. Hice de comadrona, y todo bien. Sin misterio: ¡así hemos nacido durante miles de años! Ahora celebramos el 40.º aniversario de Pauet...
¿Y qué vida llevaban en Formentera?
Conectados a la naturaleza, sin horarios, sin prisas, tranquilos, viendo abrirse y cerrarse las flores cada día, viendo las olas, la luna...
¿De qué vivían?
De la Providencia.
¿Cómo se hace eso?
Sin ponerte nervioso: si faltaba dinero... siempre aparecían mil pesetas por algún rincón. Y, en la máxima penuria, me empleaba para retirar mierda de cerdo en pocilgas.
¿Qué tipo de padre quiso ser?
No creo que haya que educar a los niños. Sólo explicarles cosas, protegerlos y dejarles hacer... La sociedad querría tenerlos en una incubadora hasta la adolescencia.
Los suyos han salido músicos.
El pequeño, Llull, toca la batería prodigiosamente desde los dos años: ollas, batería clásica, batería electrónica... Llull también toca en la fiesta-espectáculo de mañana.
¿En qué consiste?
Celebramos que hace 40 años nacían en Formentera el disco Jo, la dona i el gripau y el propio Pauet, y ahora lo tocamos juntos.
¿Quiso usted cambiar el mundo?
Sí.
¿Y quién gana, el mundo o usted?
Dejo que el mundo crea que me va ganando. ¡Pero el tiempo está trabajando a mi favor!
¿Se siente libre?
Sí, aunque a veces querría serlo más: no tener dependencias emocionales, morales, éticas... Pero es una fantasía momentánea.
¿Y tener más dinero?
No es necesario: mi consejo para ser feliz es que aprendas a vivir con lo que hay, ni más ni menos. Y sin desdeñar nada, ¿eh?
¿Qué música le interesa ahora?
He oído tanta música que ya me aburre toda: hay demasiada música alrededor.
Los actuales indignados, ¿son los herederos de los hippies?
La irrealizable utopía hippy ha conducido a un descontento social... que ahora emerge: son los indignados. Quieren arreglar las cosas desde dentro del sistema: no sé, estoy expectante, aprendiendo...
¿Cómo ha vivido la que le ha caído a Gerard Quintana por El convidat?
Los ataques contra él a causa de su familia son tan vergonzosos y tristes como los que algunos lanzan contra los catalanes. Yo también participé en El convidat... y me alegro de que mi mujer se resistiera a aparecer.
dimecres, 1 de juny del 2011
Cosas por arrancar de este país
Esos hombres trajeados
que sostienen el poder entre las manos
y sólo tienen codicia y asco en las entrañas.
Las tertulias y sus tertulianos
que transmiten su frustración
y amor por las cosas que no brillan.
Las mujeres que te aceptan tras mirar el talonario
El congreso de empresarios donde se debatía
la fecha para recalificar nunca jamás.
El diputado para el que el fin
justifica todos los medios.
El ácido periodista
que odia a la gente en sus columnas
y después llora en misa de doce.
El parroco que nunca levantó una falda
pero osa decirte qué amor es el normal.
Todos a tomar por culo,
A la puta calle.
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